“Góngora” se traslada de domicilio

cambiar de ciudad- trabajo

En más de una ocasión hemos tenido ofertas de trabajo que requieren de un cambio de domicilio. ¿Estarías dispuesto a cambiarte de residencia por encontrar trabajo?

 Culturalmente en España estamos más enraizados a la tierra y a la familia que en otros países europeos, lo que nos hace más reacios a cambiar de lugar de residencia. Sin embargo la situación económica actual ha hecho que las personas se planteen el cambio como una oportunidad de empleo.

¿Qué factores valoramos a la hora de pensar en un cambio de residencia? Las personas se mueven para encontrar un empleo pero también es frecuente emigrar para promocionar en la carrera profesional. En este sentido la edad puede ser un factor importante para tomar la decisión.

  •  Una persona joven con sus estudios finalizados y sin experiencia o poca experiencia laboral puede plantearse no sólo un cambio a nivel nacional, sino que probablemente se plantee un cambio a nivel internacional. Este tipo de perfiles preferirá un país con un desarrollo económico más elevado que el propio, que le proporcione mejores expectativas de aprendizaje, tecnología, y salarios entre otros. A medio plazo, la posibilidad de aprender y afianzar un idioma nuevo, junto con la experiencia adquirida, va a compensarle el esfuerzo que supone la adaptación a una cultura diferente, y que pueda elegir llegado el caso, entre volver a su país natal o continuar su desarrollo en el extranjero.

El esfuerzo personal asociado al cambio va a ser complicado y es necesario estar preparado para ello. La climatología, la alimentación, la forma de vivienda y el transporte, son aspectos básicos y tangibles propios del cambio, pero además debemos pensar en las diferencias en como se gestan y mantienen las relaciones sociales, los tipos de ocio, así como en las diferencias que existirán en las relaciones laborales y en la forma de entender el trabajo. Por poner un ejemplo extremo, ¿cuantas diferencias podríais encontrar entre Suecia y España?

  • Una persona con experiencia profesional y de más de 35 años, probablemente no se plantee un cambio internacional por diferentes razones, como: tener una hipoteca, familia a su cargo, o simplemente por pensar que se es demasiado mayor para afrontar un cambio de esa naturaleza

Este grupo de personas sí pueden valorar un cambio nacional a otra comunidad. El esfuerzo será igualmente importante, pero los aspectos que hemos enumerado anteriormente podrán minorizarse porque el aspecto cultural esencial seguirá siendo español, y eso nos permitirá anticiparnos.  Los conocimientos que tenemos de nuestro país nos ayudarán en algunos casos, pero también pueden perjudicarnos, ya sabemos que las ideas preconcebidas no siempre son las correctas. En resumen igualmente existirán diferencias aunque serán más llevables.

 Hemos hablado de un cambio de comunidad, y seguro que todos habéis pensado en un cambio de ciudad. Pero ¿y si hablamos de un cambio de ciudad a pueblo?

En tiempos de la industrialización los pueblos sufrieron un proceso de desertización porque los jóvenes emigraban a la ciudad en busca de mayores posibilidades, y ahora nos estamos encontrando, aunque en menor grado, con una emigración de la ciudad a los pueblos, unas veces en busca de una oportunidad laboral pero también en busca de un cambio vital con menor índice de estrés.

En general, van a existir muchos aspectos que sopesar en la balanza para decidirse a dar el paso; la situación personal de cada uno, las responsabilidades que tienen asociadas, el nivel de consecuencias y el grado de dificultad de superarlas. En cualquier caso, un cambio siempre representa un riesgo.

Si sabemos gestionar adecuadamente nuestra capacidad de afrontamiento a la nueva situación, adaptándonos en virtud del éxito de nuestros objetivos, ¡¡¡seremos capaces de conseguirlo!!!.

 

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